En este pequeño oasis que, dentro de cada semestre par, representa para todos los estudiantes la Semana Santa, tuve la oportunidad de romper la típica inactividad que caracteriza mis períodos vacacionales.
El lunes fui al centro a comprar el libro Espejos: una historia casi universal de Eduardo Galeano (que, por cierto, está excelente). El martes casi no hice nada (no sin antes hablarle a mi novia apenas empezaba el día, para felicitarla por su cumpleaños), sólo fuimos al Museo del Estanquillo que estaba cerrado.
El miércoles fue el día que más actividad tuve, pues ahí sí ya estaba abierto el Museo antes mencionado y aprovechamos después para comer en el Vips donde, por cierto, por un descuido en la cocina, mi comida salió gratis, jaja. Ya de noche fui con unos amigos a Mambo Café, pues le dimos la bienvenida a uno de ellos (que estuvo en San Diego haciendo su semestre) y festejando el cumpleaños de una amiga que, casualmente, cumple el mismo día que mi novia.
Jueves y viernes, de plano, los dediqué a alternar una rutina de hacer ejercicio y leer el libro de Galeano. Hoy nada más iremos al bazar del sábado y en la noche veré un partido de fútbol con un amigo.
Y prácticamente se acabó el oasis...
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