viernes, 17 de abril de 2009

La lucha libre...

Muchos dicen que la lucha libre es teatro; circo; que es totalmente falsa simplemente porque el resultado ya está dado antes de cada combate, ¿Y saben una cosa? En parte (aunque pequeña) tienen razón: el resultado ya está predeterminado.

Por lo anterior, constantemente la gente me dice: "¿Cómo puede gustarte un 'deporte' donde el resultado está arreglado?". Y hay una analogía con la que se puede responder fácilmente: "Cuando tú ves una película, el final ya está escrito y no por eso dejas de ver películas". La lucha es un deporte diferente. Un deporte donde lo importante no es tanto el resultado (quizá exceptuando las luchas por campeonatos o de apuestas), sino la ejecución del mismo.

La gente que no le entiende mucho, siempre que ve un luchador lanzarse de la tercera cuerda hacia afuera del ring dice lo mismo: "¿Así qué chiste? El otro luchador ni se quitó, qué fácil...", sin saber que, ante todo, en todos los luchadores hay un código de ética intrínseco, donde todo lo que hacen en el ring nunca es con afán de lastimar al otro, pues saben que para algunos es su única fuente de trabajo y el lesionarlo implica que el otro no trabaje (los luchadores no tienen un sueldo fijo, obtienen su ingreso de cada combate y algunos de la venta de sus máscaras).

Lo mismo ocurre con las llaves: los luchadores, en general, casi siempre marcan el movimiento en lugar de aplicar la llave de lleno porque si así fuera, hay muchas que están diseñadas para lastimar y fuerte. La excepción es quizá el shooting style (que es cuando un luchador sí busca lastimar a su oponente, sobre todo para que colabore con el espectáculo y no se quiera llevar toda la gloria).

Los luchadores son atletas preparadísimos (en su mayoría, porque ya hay muchos improvisados). No es algo que cualquier wey pueda aventarse a hacer en un día de loquera... al menos no si no quiere lastimarse.

Realmente para disfrutar este deporte-espectáculo, como espectador, lo único que hay que hacer es querer involucrarse.

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