sábado, 18 de abril de 2009

Más sobre la lucha...

Otra cuestión que he escuchado sobre el por qué la lucha libre no debe ser considerada un deporte es por la falta de competencia, argumentada por muchos en la predeterminación de los resultados de cada combate.

Si bien los luchadores quizá no luchen cada determinados días con el objetivo de ganarle al oponente, sí se desempeñan con el fin de permanecer en el gusto del público (aunque también influye, porque para eso existe algo que en inglés se llama push, que es cuando la empresa apoya a tal o cual luchador, programándolo victorioso en sus encuentros).

Estar en el gusto del público es lo que la empresa realmente toma en cuenta, pues es de esa forma como van ascendiendo escaños desde las luchas iniciales hasta las estelares, y estar en una lucha estelar es, evidentemente, más reedituable que estar en una lucha inicial.

La competencia radica en ser más carismático que el otro, en que la gente responda a lo que haces en el ring. Esa es la verdadera competencia, no tanto en vencer al oponente.

Ahora sí que a la gente le da lo que la mayoría quiere, incluso a costa de lo que para muchos es sacrificar las bases de la lucha (como únicamente favorecer a luchadores que se dedican a volar y no a hacer llaves y contrallaves).

En WWE, el tarado de John Cena tiene menos de luchador que la mayoría de los seres humanos (únicamente un físico a base de esteroides), pero desgraciadamente le ha resultado la fórmula de venderlo como un Superman a los fans (sobre todo infantiles) y es por eso que lo ponen de campeón, a costa de gente que sí sabe luchar (como Chris Jericho o Randy Orton).

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